Nuestra sociedad es cargada de productos de todos los géneros. A menudo, un exceso de competencia genera confusión en el consumidor, que no sabe cómo elegir el consumo con conocimiento de causa y se encuentra comprando el producto más barato. No es cierto que el precio y la calidad sean siempre directamente proporcionales. Por el contrario, hay que saber hacer una cuidadosa relación calidad-precio, para no tropezar con estafas. Quien quiera hacer una elección de consumo consciente en el ámbito de la cosmética tiene varias herramientas que pueden ayudarle.

Pero veamos ahora en esta breve guía cómo hacer elecciones de consumo conscientes

EL PIF

Primeramente, cada cosmético comercializado tiene la documentación (el Product Information File o PIF), que puede ser solicitado por el propio cliente, y que certifica su seguridad y eficacia. En consecuencia, los consumidores que deseen acceder a esta información tienen varias oportunidades, entre ellas:

-Escribir a la empresa, en la dirección indicada en la etiqueta o elencada en la lista pública centralizada.

-Telefonear a la sociedad, a un numero que puede ser indicado en la etiqueta del producto o elencado en la lista pública centralizada.

-Contactar la sociedad por correo electrónico.

-Visitar el sitio web de la sociedad en la etiqueta del producto o en la lista pública centralizada.

Las empresas deben garantizar de ser capaz de responder a los consumidores desde cualquier puncto de la Unión Europea. Además, todas las peticiones recibidas y las respuestas dadas se registran y conservan.

El caso del cosmético biológico

En este sentido, desconfíen de los que dicen que los cosméticos biológicos o naturales no necesitan esa documentación porque ya está certificado como producto «bio». Los términos biológico y natural indican que los ingredientes utilizados son de origen natural, biodegradables y proceden de la agricultura biológica. Eso no significa que sean productos seguros y que no tengan necesidad de la documentación estatutaria, que establece:

  • Se ha realizado una evaluación de la seguridad del producto.
  • La eficacia del cosmético es demostrable.

Son, por tanto, productos cosméticos que deben cumplir con el Reglamento Cosmético CE 1223/2009, como el resto de los cosméticos, pero además deben ser controlados por organismos independientes reconocidos que emitan la certificación biológica. En Italia aquellos más acreditados son: BDIH, CCPB, COSMOS, ECOCERT, ICEA, NATRUE, y otros. La empresa que declare BIO COSMETICS en el embalaje debe indicar obligatoriamente la marca del organismo que ha certificado el producto. Por lo tanto, hay que prestar mucha atención a las falsificaciones y a los astutos que escriben BIO en el nombre del producto, pero que en realidad no están certificados por un organismo de referencia.

LA ETIQUETA

Otra forma sencilla y fácilmente accesible de conocer el producto es a través de la etiqueta. De hecho, por ley, la etiqueta debe contener una serie de informaciones útiles para el consumidor que, gracias a lo declarado en ella, puede hacer un uso seguro y correcto del producto. ¿Pero como se leen in manera exacta las indicaciones en la etiqueta?

Estos son algunos consejos

Entre los datos obligatorios, los más útiles para el consumidor son:

  • la lista de los ingredientes;
  • la fecha de duración mínima, la llamada PAO (período posterior a la apertura);
  • las advertencias legales.

La lista de los ingredientes incluye cualquier indicación de sustancias identificadas como posiblemente alergénicas. De este modo, el consumidor puede entender si es aconsejable o no utilizar el producto. La fecha de duración mínima es indicada con el símbolo del reloj de arena, el PAO es indicado, en cambio, con el símbolo del contenedor abierto y, por ejemplo, 12M, es decir, 12 meses. Ambas informaciones son muy importantes para una correcta utilización del producto, ya que garantizan al consumidor su seguridad y eficacia.

Esta información (fecha de duración mínima y PAO) debe ser corroborada por un análisis de laboratorio adecuado. Por tanto, el productor está obligado, antes de comercializar un cosmético, a analizarlo para determinar su durabilidad segura. A menudo, muchos fabricantes indican la durabilidad de un cosmético sobre la base de productos similares: sólo para ciertos y pocos productos es posible asumir tal responsabilidad, ya que cada producto cosmético es diferente de los demás. Piensa que ya cambiando el envase primario del cosmético (de vidrio a plástico), la duración del producto es diferente.

Ahora podran tomar decisiones de consumo informadas con mayor confianza. Para más información somos disponibles para ayudarlos a entender mejor cuándo un cosmético es seguro para el consumidor.

Por ética profesional no podremos indicar nombres de marcas o productos cosméticos para comprar, pero daremos sugerencias útiles para hacer elecciones de consumo conscientes y comprar un cosmético con mayor conciencia y conocimiento.